A veces hay que tomarse las cosas con calma y con paciencia, sobre todo cuando hay terceros involucrados en la cuestión. Siempre hay que hacerse responsable de las cosas que nos atañen, no podemos dejar de lado los problemas cuando no estamos seguros de si son por nuestra causa. Una de las cosas que debemos de tener en cuanta ante cualquier circunstancia de la vida es tener valor para afrontar las cosas.

Vendí mi coche con la clara idea de comprar otro de una gama más alta. Mi coche funcionaba muy bien, pero ya me había cansado de él y lo quería cambiar a toda costa. Lo puse a la venta y por los kilómetros y los años que tenia, no tardé en recibir ofertas por parte de particulares. Al final lo vendí a un muchacho que se había sacado el carnet hacia relativamente poco tiempo y que estaba seguro de que lo iba a cuidar muy bien. La cuestión es que a los tres días de quedarse con el coche y de habérmelo pagado, me llamo muy sofocado por que el coche se había estropeado. Lo acompañé al taller en el que le dieron el peor de los diagnósticos.

El motor se había roto. No me lo podía creer, el coche estaba muy bien cuidad y nunca había dado señales de estar estropeado por ningún lado, por lo que me sorprendió muchísimo. En el taller aconsejaron comprar en motoresdesegundamano un motor adecuado para este coche.

El nuevo propietario de mi coche, me solicitó que le devolviera el dinero y que me quedará con mi coche estropeado, me culpó de querer engañarlo y de saber que el coche estaba en malas condiciones. Nada más lejos de la realidad, el mecánico le explicó entonces que por un sobrecalentamiento del motor se ocasiona un desgaste muy fuerte en las piezas y que estas dilatan, de ahí que cuando se enfrían ya no vuelve a su posición original y el motor falla.

Sabiendo que la culpa no era mía, me ofrecí a pagar la mitad de la sustitución del motor, con la garantía por parte del mecánico de que el coche iba a quedar impecable, solo así accedimos a la reparación. Hoy el coche funciona a las mil maravillas, sigo en contacto con el chico al que se lo vendí y me asegura que no puede estar más contento con la compra que realizó.