Cuando era pequeña odiaba que me sacaran fotos, en todas salía enfadada, no soportaba el famoso “patatas” o el “whisky” que todos se empeñaban en que tenía que decir para salir con la boca abierta en las fotos, ¡que manía con enseñar los dientes! Creo que fue entonces cuando empecé a aborrecer las fotos. A mi madre le encantan de hecho no hay un lugar en la casa de ella que no esté repleta de fotos de todos los miembros de la familia y debe de ser por eso, por verlas a todas horas, porque a  mi madre le apasiona el mundo de fotografía que me regalo una cámara, una cámara buena, de las caras y me dijo “úsala”.

Y entonces, la usé, empecé a tomar fotos al perro, después al gato y hasta a la tortuga que siempre esta ajena a todo. Después empecé a fotografiar todo lo que se me ponía por delante. Empecé a comprar objetivos y filtros para hacer determinadas instantáneas, después adquirí una guillotina en https://www.hipermaterial.es/ para poder recortar las fotos a la medida que yo deseaba.

Y aquí me tenéis hoy, enganchadísima a las fotos. No puedo pasar un día sin sacar alguna foto, incluso algunos amigos que se han casado recientemente me pidieron que les hiciera las fotos del enlace, con lo cual yo quedé encantada, hice fotos mil y me quedaron muy bonitas, algunas muy románticas y otras muy divertidas, ese fue mi regalo para los novios, ¡y les encantó!

La verdad es que creo que con un poco más de practica podría dedicarme profesionalmente a la fotografía, ya cuento con un  buen equipo que es lo principal, también tengo buen ojo para encontrar sitios adecuados, sitios bonitos y con encanto en los que poder algunas maravillosas fotos, tengo todo lo que necesito para hacer ese trabajo y sobre todo tengo ganas, espíritu y la garantía de que pongo el alma en cada fotografía, todas y cada una de las fotos que salgo llevan un poquito de mi, todas y cada una de ellas es especial y por eso creo firmemente que debo de ocuparme de sacar fotos el resto de mi vida, hacer de mi pasión mi medio de vida, hacer fotos de bebes, de mascotas, de novios, de familias, de atardeceres maravillosos y hasta gotas de rocío en una flor, cualquier oportunidad es buena para inmortalizar el momento.