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Cuando va llegando el buen tiempo te vas dando cuenta que ya va hacer un año del último viaje que hiciste, te das cuenta que el tiempo cada vez pasa más rápido y que es cuestión de poco tiempo que ya seas viejita y no te apetezca salir. Vivimos en un mundo en el que no disfrutamos de la vida como debiéramos, pareciera que nos han programado y seguimos a rajatabla las ordenes de una computadora que nos dice dónde ir, que decir y que hacer en todo momento, si nos damos cuenta estamos metidos en un bucle del que nos resulta difícil salir y del que al final nos hemos acostumbrado. Por ello quienes tienen la suerte de no vivir dentro de él, son dignos de admirar, quienes no tienen que seguir ningunas directrices no hacer lo que se les diga todo el rato, al final son gente que disfruta plenamente de la vida, gente que coge todos los puentes habidos y por haber y que no se queda en casa ni viéndolas venir, no haciendo limpieza general, gente que sale a la calle a tomar unas cañas cuando les apetece, gente que dale de viaje aunque sea para volver el mismo día, gente que en general deberíamos admirar y al mismo tiempo copiar, porque son los que más disfrutan.

Yo por eso ya he tomado una determinación, y va a ser la de empezar a vivir como esa clase de personas a las que me refería, vivir de otra manera a la que vivo ahora, no esperar a que lleguen las dichosas vacaciones para salir donde me plazca y sobre todo a no estar tan preocupada por el dinero como ahora. Hombre es verdad que no se puede malgastar porque vivir también es disponer de dinero para poder hacerlo, pero no estar tan pendiente en si me falta o si me sobra solo vivir el momento y se acabó, andar descalza por la arena todas las veces que sean necesarias, encontrar un expositor de postales y elegir una de cada ciudad que visite y luego guardarlas como recuerdo en un cofre, para poder enseñárselas a mis nietos. En definitiva, poder decir que no ando programada como el resto a horarios y a normas, simplemente poder respirar tranquilo sabiendo que he aprovechado otro día más de esta larga y a la vez corta vida que tenemos los mortales.